SECCIONES DEL BLOG

Desesperanzas

8 de enero de 2014

Voladura en la mina de Riotinto

Buscó y encontró un libro. Una vez entre sus manos se sentó en un cómodo sillón que tenía en su amplio y bien decorado salón. Era un poemario de una joven escritora. Su autora se lo había regalado con una especial dedicatoria. Comenzó su lectura. Tras unos minutos inmersos en sus bellas letras, un estruendo lo paralizó. Su débil corazón se encogía a menudo. Le tranquilizó pensar que sería una tormenta acercándose a pasos agigantados. No falló en su pronóstico. En 5 minutos comenzó a llover, relampaguear y tronar con una fuerza insospechada e inusual. Abandonó el libro. Cerró los ojos y en un instante se trasladó a su más tierna infancia.

Se encontraba en el colegio, en su hogar de siempre o jugando en la calle con sus inseparables amigos. De pronto todo a su alrededor comenzó a temblar al compás de una estruendosa detonación nacida en las entrañas de esa tierra rojiza a la que tanto amor tenía. Eran los típicos "barrenos" mineros. Explosiones controladas del "submundo"  en busca de preciados minerales.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco… hacía ya muchos años -pensó- que murieron los “quejíos” y los “quebrantos” de la tierra. Ahora ya sólo rompe el silencio al amanecer el cantar de los pájaros que poco a poco emigran de una zona cada vez más deprimente.

Un nuevo fragor, acompañado esta vez por las olvidadas vibraciones de puertas y ventanas, hizo que se levantara del sillón donde ensoñaba. Salió de su casa expectante e inquieto por contemplar algún indicio de actividad minera. Pero al asomarse a su céntrica calle, un halo de tristeza y desesperanza cubrió su cara al ver que la tormenta continuaba...

Carlos Javier Pascual Rodríguez.

0 comentarios :